De forma genérica, los síndromes clínicos que resultan de las alteraciones de la hemoglobina (Hb) se conocen como hemoglobinopatías y para conocerlos se interpretan diversas pruebas de laboratorio, de las cuales la más relevante es la electroforesis (EF) de Hb.
De forma genérica, los síndromes clínicos que resultan de las alteraciones de la hemoglobina (Hb) se conocen como hemoglobinopatías y para conocerlos se interpretan diversas pruebas de laboratorio, de las cuales la más relevante es la electroforesis (EF) de Hb.
La molécula de Hb humana 1 está formada por 2 pares de cadenas de globina, y a cada una de ellas se une una molécula de hemo. Fisiológicamente, se forman 6 variantes: Tres variantes transitorias embrionarias, denominadas Hb Gower 1, Hb Gower 2 y Hb Portland, HbF, que es la que predomina en la vida fetal, HbA, que constituye más del 95% de la Hb del adulto y la HbA2, también presente en un porcentaje menor (1-3,5%) en el niño y en el adulto.
Hay muchas variantes de Hb determinadas genéticamente (heredadas) y aunque la mayoría son inocuas, otras ocasionan alteraciones clínicas notables. Las hemoglobinopatías pueden agruparse en 3 categorías fundamentales, las más relevantes son las 2 primeras:
La investigación de los pacientes con sospecha de sufrir una hemoglobinopatía debe incluir una anamnesis completa con antecedentes familiares, exploración física y análisis de laboratorio. Estas pruebas se definieron ya en 1975 por un panel de expertos del Comité Internacional para la Estandarización en Hematología: contaje de serie roja con índices; Hemoglobina; hematocrito; frotis de sangre periférica; reticulocitos; metabolismo del hierro; test de solubilidad; test de falciformación; cuantificación de HbA2 y HbF, y EF de Hb a pH alcalino. Si la Hb detectada es inestable o con afinidad por el oxígeno alterada, hay que añadir el test de estabilidad térmica (por calor) y química (isopropanol). De este modo, se puede hacer un diagnóstico fiable en la mayoría de los casos, aunque a veces hay que recurrir a técnicas mássofisticadas como la EF a pH ácido, el estudio de globinas, el isoelectroenfoque o incluso el análisis molecular de ADN.
Rutinariamente se realiza este tipo de EF a pH 8,4-8,6 usando una membrana de acetato de celulosa como sustrato, y es un método simple, rápido y sensible. Detecta las variantes de Hb más comunes, y tradicionalmente es la técnica más utilizada para la evaluación inicial. A pH alcalino, la Hb es una proteína cargada negativamente y que en un campo eléctrico migra hacia el ánodo (+). Las variantes de Hb con distintas cargas en su superficie se separan de la HbA y, por tanto, todas las detectadas son diferentes de ella. Puede haber Hb anormales sin cambio en la carga, y por tanto no serán diferenciadas. Con esta técnica se obtiene una separación de las HbC, S, F, A y J. Cuando se detecta una variante es útil cuantificar el porcentaje.
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